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RESEÑA HISTORICA
Dos psicólogas y un médico guatemaltecos comenzaron en 1993 a tratar de rehabilitar a niños y jóvenes que inhalaban pegamento alrededor del vertedero de basura más grande de la ciudad de Guatemala llamada el “Relleno Sanitario”.
Después de un año de trabajar con recursos propios, se evaluó que los esfuerzos hechos con los jóvenes adictos no lograban su rehabilitación y los mismos jóvenes adictos nos pidieron trabajar con sus hermanitos, para que ellos no cayeran en la misma adicción. Se inició a trabajar entonces propuestas lúdicas y alfabetización con niños trabajadores en el Relleno Sanitario que no asistían a la escuela, muchos no contaban con su documento de identificación personal, otros habían sido expulsados de la escuela por su comportamiento moldeado por su experiencia «de calle».
Se formaliza legalmente CAFNIMA (Centro de Atención a la Familia y al Niño Maltratado) en 1995 y se inicia como un centro de educación formal con niños y jóvenes del Relleno Sanitario para evitar su inicio a la adicción o su incorporación a pandillas delincuenciales. Hoy tenemos en funcionamiento un colegio formal para más de 360 niños y jóvenes del territorio.
Desde entonces se han llevado a cabo una gran variedad de programas: Un programa de asistencia legal para que niños del Relleno obtuviesen sus documentos de identificación, apoyo a los asentamientos marginales para regular su tenencia de tierra, el mejoramiento de viviendas precarias. En el año 2000 comenzamos un programa de microfinanzas que abarco a mujeres de varias áreas marginales de la ciudad de Guatemala. Este programa se está transformando hoy en una Escuela de Emprendimiento.
Desde el 2009 iniciamos a trabajar en un remoto Valle de Alta Verapaz, con doce comunidades Q´eqchi´ con una propuesta consensuada con las comunidades de desarrollo local basada en cinco ejes, salud, educación, economía solidaria, fortalecimiento de la organización local y derechos humanos. Al día de hoy continuamos nuestra labor en el área con un trabajo de acompañamiento a mujeres solas, agricultura agroecológica y la capacitación de comadronas y promotores de salud, entre otras acciones.
Esta labor no se hubiera realizado sin el apoyo solidario de fundaciones hermanas de Alemania, Suiza, Bélgica, Francia y otros países solidarios a las que nos debemos en agradecimiento y con nuestro trabajo integro.
